Cerdos salvajes

Bueno, pues ya estamos otra vez en ruta para ver los cañones de Arizona. Grand CanyonSupongo que pensareis que el titulo de la crónica de hoy viene a que como en la peli me he ligao al bollo del pueblo, nos han invitado a un fiestón en un pueblo o nos hemos peleado con 50 moteros y por supuesto les hemos dado una paliza… pero no… espera, me dicen que vamos a publicidad… os lo cuento en un minuto.
Pues eso, que nos hemos levantado a las 7 y después de un desayuno de 2000 calorías y 200 de colesterol (bueno, Ainara ha pillao el desayuno healthy), nos hemos cogido las motos y al parque de Grand Canyon. Antes de entrar, paseo en helicóptero para ver una vista general de todo el cañón. El paseo muy bien, unos 30 minutos en un helicóptero para nosotros solos y la comandante Marina, que nos ha dado un paseo perfecto.

Una vez acabado hemos entrado a los miradores del cañón y después de quemar las cámaras de fotos hemos cogido las motos y puesto rumbo a Monument Valley.

Por el camino, el desierto y las montañas de Arizona, todo sin un árbol y de un color rojizo. Había mucho viento, así que la arena cruzaba la carretera a nuestro paso.

Dos horas de camino y justo con la puesta del sol hemos llegado a nuestro destino, Monument Valley. Un rato haciendo fotos y al camping que esta a “la sombra” de una de las grandes piedras rojas que hay aquí.

Nuestro alojamiento es una cabaña con porche, 4 camas, cocina completa y baño. Muy bien por 25 dólares cada uno.

Bueno, ya he vuelto de la publicidad. Lo que el día de hoy tiene en común con la peli que da titulo a la crónica es que me he quedado sin gasolina en medio del desierto de Arizona… cagüen tó… mira que me podía haber pasado en Idocin o en Lumbier… pero no, va y me pasa en medio de Arizona.
Todo se ha solucionado en 1 hora por que Alberto ha ido a la siguiente gasolinera y a traído comida para la moto.
Bueno, las circuntancias ya os las contare que es muy largo.

Solo deciros que el día a acabado muy bien entrando a Monument Valley con la puesta del sol y escribiendo esta crónica en el porche de la cabaña.

Una cosilla… para las que habéis pedido camiseta comentaros que la tendencia que hemos observado en California (somos muy observadores), es llevarlas 10 centímetros por encima del ombligo, así que os llevaremos de esas para que causéis furor en las terrazas veraniegas.

Hasta mañana.

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